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La oposicin busca una nueva ruta para desgastar a Nicols Maduro

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Nicols Maduro celebra la victoria electoral del domingo, en Caracas.YURI CORTEZAFP

Sin sorpresas en las elecciones venezolanas. «Tremenda victoria nos regal el pueblo, vamos a garantizar con nuestro trabajo un destino grande y poderoso para construir juntos la nueva prosperidad», celebr Nicols Maduro tras anunciar que han renovado y acaparado su poder local con 18 gobernaciones, la alcalda de Caracas y la mayora de los alcaldes.

Hasta ah, «el chavismo arraz (sic)», como se jact la presidencia cubana de Miguel Daz-Canel, el primero en felicitar a Maduro desde horas antes de que se conocieran los resultados. Pero ms all de los resultados de unas elecciones plagadas de vicios no es ni mucho menos oro todo lo que reluce para los revolucionarios. El chavismo gan «porque un gobierno autoritario gana las elecciones por abstencin de sus adversarios o por fraude«, record el politlogo ngel lvarez en medio del festejo chavista (sin gente, solo sus dirigentes) y de las tribulaciones de la oposicin.

El final del escrutinio trajo novedades con dos gobernaciones en las cuales los candidatos de la oposicin real disputan voto a voto la victoria, incluida la emblemtica Barinas, la cuna del «comandante supremo» Hugo Chvez. Todas las dems se repartieron tal y como anunci el Consejo Nacional Electoral (CNE) en la madrugada: 18 estados y la capital Caracas para el chavismo y tres para la oposicin.

La abstencin fue tan alta como se esperaba, del 58%, producto de mltiples causas: la desafeccin del chavismo, la divisin opositora, el hasto nacional, la incredulidad ante las leves reformas electorales y los cuatro millones de votantes que viven en el extranjero sin capacidad para el voto.

Una evidente llamada de atencin a la Unidad Democrtica pero tambin para la revolucin, que sigue perdiendo votos en cada eleccin: ha pasado de los 7 millones y medio para Maduro en 2012 a los 3.722.656 del domingo. «Cada da el desgaste es ms grande, cada da merma su base dura. Puede gobernar en minora algn tiempo ms, pero la tendencia amenaza su estatu quo», resume el socilogo Damin Alifa.

«No hay que exagerar con la interpretacin de los datos. Son fundamentalmente resultados de abusos, fraudes y distorsiones. Reflejan la realidad como la quiere hacer ver el rgimen», puntualiz el politlogo Georg Eickhoff.

Juan Guaid tampoco concedi ganancia alguna a Maduro: «Sigue siendo el derrotado, quiso maquillar (las elecciones). Hoy sigue siendo ilegtimo». El presidente encargado tampoco se guard nada contra Jos Luis Rodrguez Zapatero, convertido en la estrella internacional del chavismo para estas elecciones: «Es un lobbysta de la dictadura. Su labor es blanquear a Maduro. No tenemos ningn tipo de inters en hablar con l».

Mientras en la oposicin se repartan las culpas, como siempre, aunque algunos nombres propios emergieron de otros tiempos. «Es el momento de rectificar para relanzar la poltica opositora«, subray Manuel Rosales, nuevo gobernador del estado petrolero del Zulia y ex candidato presidencial que cay derrotado en 2006 frente a Chvez.

En parecidos trminos se pronunci Guaid, quien se ha mantenido en segundo plano durante la campaa y que ni siquiera inst a votar por sus aliados. En su llamado a la reunificacin y a una ruta comn, una vez ms, descart a los partidos que colaboran con el gobierno desde una falsa postura opositora: «Brito (uno de los diputados de lex Saab, principal contratista de Maduro extraditado a EEUU) no es opositor, es un alacrn captado por la dictadura».

El politlogo Luis Salamanca, antiguo rector del CNE, avizora lo que l mismo denomina un trienio del cambio democrtico (2022-2024), un periodo en el que «se debe preparar una gran estrategia electoral que concluya con un candidato unitario para las presidenciales de 2024. Hay que tomar el 21-N como un gran calentamiento de motores y neumticos para para enfrentar una larga carrera«.

De momento, ya hay lecciones que estn sobre la mesa. «Insistir en votar de cualquier manera, ante una ciudadana depauperada que sabe que ese voto absolutamente condicionado no cambiar sus condiciones de vida, es la receta segura para la prdida de toda credibilidad. Y para un poltico la credibilidad lo es todo», advirti el profesor de Ciencias Polticas Miguel Martnez Meucci.

Los desperfectos ocasionados por un proceso plagado de obstculos para los opositores que se atrevieron a presentarse amenazan con convertirse en nuevas heridas para la oposicin, que ni siquiera ha cerrado las viejas cicatrices.

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