Nikol Morillo
Nikol Morilllo | Fuente: Diario Libre

El pasado domingo 16 de diciembre, Nikol Morillo, de 22 años, se convirtió en la primera Masterchef de República Dominicana. La emoción la embargó por completo, ya que siempre decía que se vislumbraba trabajando bajo la presión de los fogones. Morillo se midió en la cocina ante Keily Busby, para luego competir con Gina Vicini, la primera finalista.

En una visita a Diario Libre, Nikol se mostró relajada y segura, lista para emprender el nuevo reto de durar un año de pasantía en el restaurante Pat’e Palo, junto al chef ejecutivo Saverio Stassi, uno de los jueces de Masterchef.
Criada en Italia
Nikol Morillo se describe como más dominicana que cualquiera. Los sabores de nuestra comida aprendidos al ver cocinando a su abuela Milagros la acompañaron en todo momento. Oriunda de Constanza, se fue a vivir con su madre a Italia a los nueve años. Ella residía cerca de Venecia, en la ciudad de Chio, y allí vivió durante 13 años hasta que vino recientemente al país para sus acostumbradas vacaciones, sin saber que su estadía se prolongaría más de lo pensado por Masterchef.

“Nunca había viajado con un pasaje de ida”, recuerda al señalar que llegó a RD de vacaciones hace un año. “Todo pasa por una razón, pretendía durar dos meses. Estaba en casa de mis abuelos y decidí quedarme por dos meses más, luego me entero por Instagram del reality Masterchef. Yo tenía miedo de participar, pero mis amigos me insistieron”, cuenta.

La joven cocinera confiesa que sus familiares y amigos sabían de su pasión por la comida. A su entrada al concurso fue recibida por otros 17 concursantes que luchaban por el mismo sueño; ella lucía curiosa y hambrienta de conocimiento. A sus platos les impregnó toques minimalistas con diseños diferentes, que muchas veces lograban el comentario de los jueces: ¡Buen emplatado!

El sabor criollo

Morillo refiere que su consigna al participar en Masterchef RD fue enfocarse. “Mi lema al participar era: Yo amo cocinar”.

Los usuarios de las redes sociales han sido implacables durante el transcurso del reality. Sobre las críticas que afirmaban que ella no era dominicana por no saber cocinar platos típicos, ella responde: “Cuando llegué a RD trabajé mucho con el idioma para que nadie me señale como ‘la italianita’. Yo soy dominicana. Me críe viniendo a mi país constantemente. Duraba más de dos meses en mis vacaciones escolares. Nunca presumí por vivir en Italia”, expresó Morillo.

Su amor por el arte culinario no lo aprendió precisamente de su madre, más bien de una vecina. “No tengo vergüenza de decir que aprendí a cocinar comida dominicana en Google. Sin embargo, yo mantenía mis recuerdos, los olores y sabores de nuestra gastronomía, pero cuando estaba en RD me la pasaba ayudando a cocinar a mi abuela. Le decía: Abuela, yo le sazono la carne”, manifiesta.

Nikol conserva bellos recuerdos sobre la influencia de su abuela en su amor por la cocina: “Mi abuelita nos preparaba un sazón que mandaba a Italia en un frasco de aceitunas. Consistía en orégano, ajo y naranja agria, y otros ingredientes, para no dar todos los trucos. Ese sazón duraba un año, consumiéndolo de a poquito, porque no queríamos que se nos acabara. Cuando hacía habichuelas, carnes, lo que sea, le echaba el sazón de mamá”, recordó.
Experiencia única
Nikol Morillo siente admiración por los jueces. “Estoy muy agradecida con ellos. Todas sus críticas constructivas fueron las que lograron que cada uno de nosotros creciera”, destacó.

De los platos más complicados de preparar para ella durante la competencia, menciona ‘La bandera’ y Las habichuelas con dulce, no por el plato en sí, sino por el poco tiempo que le dieron para prepararlo.

Es por ello que recalca que, aunque su estilo se inclina hacia la cocina internacional, siempre usaba los ingredientes locales. “Yo quise contar mi historia y eso es lo que tiene importancia”.

Para que la gastronomía dominicana siga creciendo, ella considera que se deben evitar las limitaciones. “La gente se limita a que la cocina dominicana es arroz, habichuela y carne; la cocina es utilizar todos los ingredientes que tenemos aquí”, afirma.

Y, a los soñadores que deseen ingresar al mundo de la cocina, Nikol Morillo les aconseja: “Si ustedes quieren ser chef o cocinero tiene que guayar mucho la yuca (risas). En concreto, mucho estudio, dedicación y sacrificio es lo que hace a un verdadero cocinero”.

Para ella, los comentarios negativos sobre su persona no les afectan. “Siempre traté de crecer. Cuando entré a la competencia me dije que tengo que ser yo. Y así seguiré”, concluye.

Además, está promoviendo su marca de ropa, Moñitos Lover.

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