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Sin la isleta central que llev a un 25% de prdidas a los editores afectados en 2021, la gran cita madrilea reserva ahora menos metros para los grandes, en busca de una «bibliodiversidad» que no escapa a la polmica, ante la exclusin de sellos modestos

La Reina Letizia hoje libros durante la inauguracin de la Feria.JOS OLIVAEUROPA PRESS

Se anunci como la del «reencuentro y la bibliodiversidad», pero tambin es la de la reparacin y las reflexiones a futuro. Ayer arranc la 81 edicin de la Feria del Libro de Madrid con debut de direccin: Eva Ore, primera mujer al frente, que ha recurrido a «una elemental prudencia». Asumi el relevo en enero y trae dos cambios sustanciales: el adis a aquella isleta central que le cost el cese a Manuel Gil, su predecesor, y la redireccin de las colas masivas. Y asoma ya una friccin: un requisito indito ha apartado a las editoriales ms pequeas.

Los sellos independientes y las libreras de solera fueron las elegidas ayer por la Reina Letizia durante la inauguracin. Mientras que en Libros del Asteroide coment que era una de sus editoriales predilectas -con Despojos, de Rachel Cusk y Hamnet, de Maggie O’Farrell, entre sus hits-, en Galaxia Gutenberg charl con Theodor Kallifatides, que le dedic su Timandra. De la caseta de Desnivel se llev tres ttulos sobre escalada y, en la de Miraguano, se despidi de su librera, Pepa Arteaga, que se jubila tras 44 ediciones. En hora y media de paseo, Doa Letizia recibi hasta 35 ejemplares de regalo: Cristina Peri Rossi, Ouka Leele, Pardo Bazn…

La Feria de la pospandemia es «la ms grande del siglo XXI». Recupera su extensin habitual, pero con 378 casetas y 423 expositores. Subraya Ore: «No podemos pasar un lmite», que impone el Ayuntamiento ante el impacto medioambiental sobre El Retiro. En el recuerdo, las ferias de la «barra libre; llegaban a la Rosaleda, con caseta de cuatro metros», rememora Juan Casamayor, editor de Pginas de Espuma, sobre su primera vez, en 2001, entonces con 13 libros en vitrina. Ore desvela que ha habido «una renuncia de metros por parte de editores, distribuidores y algunos libreros»: los puestos de las editoriales medirn tres metros, mientras que a los grandes grupos se les ha restado una caseta. «Una medida excepcional».

Como tambin lo fueron en la 80 edicin las «islas desafortunadas», Pepo Paz dixit. Al director editorial de Bartleby le supuso un 25% de cada. La misma cifra, «de un 20-30% ms», calcula Alberto Sez, de Libros del K.O, si su ubicacin hubiese sido en las filas exteriores. «Asumimos que era una decisin ajustada al aforo limitado», recuerda. Como valora Casamayor -cay un 13,5% en ventas, pese a no estar en la dichosa isleta-, en 2021 «se hizo un milagro; era eso o nada, fue la primera del mundo presencial».

El cabreo explot despus de que Gil reconociese a eldiario.es que se coloc a los sellos pequeos en el centro sin sorteo. «Lo de cobrar lo mismo por un local en Serrano que por otro en Puente de Vallecas fue desafortunado», compara Paz, sobre aquella «poltica de hechos consumados, que result un desastre». «Trato discriminatorio», sentencia Sez.

Sobre aquel tringulo de las Bermudas estarn ahora los pabellones y tres de los cuatro espacios para las firmas multitudinarias. «Vamos a probar esa frmula para sacar las colas por fuera», precisa Ore sobre otra controversia de la Feria de septiembre. «Se tiene que atender a una demanda que desborda», resume Casamayor. Por qu todo el mundo quiere estar? «Porque es un gran invento», responde, y aporta porqus: «A un editor le cuesta 2.000 euros ir, con otros gastos, 3.000 y pico. Slo nos puede ir bien. Paginas de Espuma factura unos 20.000 euros. Una editorial ms pequea, 6-7 mil, pero si tienes media caseta, te ha costado 2.000 todo».

La tensin esta vez se cuece sobre aquellos que, precisamente, ms pluralidad suman. «Se ha incluido una nueva clusula que exige un mnimo de seis novedades editadas el ao anterior», precisa scar Palmer, de Es Pop Ediciones. «Una medida incomprensible». Tras participar en siete Ferias (2013-19), en esta se queda fuera, pese a alumbrar cinco libros y aunque cuente con catlogo para compartir caseta. «Unos mnimos que tambin han ido subiendo en la ltima dcada, pues hay que sumar un total de 199 ttulos» entre los sellos que compartan caseta -hace una dcada, recuerda «de memoria, eran unos 121»-.

«Todos queremos estar»

De fondo, el meollo: la sobreproduccin y el exceso de novedades. «Hay editoriales que no queremos entrar en esa rueda y me parece perjudicial que la Feria lo fomente». Su ritmo -de 4 a 6 ttulos/ao- les permite «ser sumamente selectivos y es sostenible» para la editorial y «para el bolsillo de lectores y libreros». «No se puede estar en misa y repicando: si lo que se persigue es un supermercado del libro, de acuerdo, pero que no intenten vender luego la Feria como un escaparate plural y abierto a propuestas que de otro modo no llegaran al pblico». An no recibi respuesta de la directora a un correo de queja tras conocer las bases de este ao.

Desde Libros del K.O se hicieron eco de su protesta, pues «no deja de ser injusto» que se promueva «la bibliodiversidad», mientras, como valora Paz, es en los sellos menudos donde se atesora. No obstante, todos reconocen que el equilibro de la Feria es de funambulista. De un lado, «la presin del Ayuntamiento», que cada vez «plantea ms restricciones, del transporte a la energa», aade Casamayor. Y del otro, el crecimiento de editoriales, libreras… «Todos queremos estar y en las mejores condiciones», como sucede en las fiestas. «No se trata de hacer un ataque pblico a nadie», calma Sez, pues despus de los cambios, «lo mnimo es un poquito de tregua». Y remata Paz: «Hay una vocacin de transparencia». A los penalizados en septiembre les han prometido mayor promocin.

Ore admite que este coto es «una reflexin que hay que hacer» en la Comisin, donde ella tiene «voz, pero no voto». «Es una tarea desde el 13 de junio», tras la clausura. Entonces, meditarn el futuro. «En Frankfurt, una feria de profesionales, estn pensando en que los editores puedan vender al pblico. A lo mejor nosotros tenemos que cambiar [Aqu es justo lo contrario, una cita popular]. Y con Espaa como invitada en Frankfurt y en Guadalajara se abren un par de aos de oportunidad». Antes, el «gran interrogante»: la afluencia de lectores y lectoras. «Si sube la luz, con la inflacin y las nubes negras econmicas… Pero soy optimista, es la primera feria en libertad», plantea Casamayor. Con zozobra y msculo, los libros esperan.

LA EDICIN DE LA NORMALIDAD

Afluencia de pblico. En la Feria de la normalidad se espera superar los dos millones de visitantes que acudieron en 2019 .

Sin pas protagonista. Ante la falta de tiempo, la Organizacin ha preferido posponer la invitacin de un pas para 2023.

Impacto medioambiental. Se eliminan la megafona y los planos por ocho informadores, pantallas y cdigos QR, con el fin de cuidar El Retiro.

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