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Bruselas se pone de perfil e ignora las amenazas con las que Varsovia intenta presionar para que la Comisin no congele sus fondos

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en Estrasburgo.
El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en Estrasburgo.AFP

Polonia cree que la Comisin Europea negocia con ellos «poniendo una pistola en su cabeza», que se est saltando las normas y el Estado de Derecho y que si activa el llamado mecanismo de condicionalidad, que permita congelar los fondos comunitarios a Varsovia o Budapest por sus reiterados ataques al imperio de la ley, empezar «la tercera guerra mundial». Si lo hacen, ha afirmado este lunes en una entrevista en ‘Financial Times’ el primer ministro Mateusz Morawiecki, «defenderemos nuestros derechos con todas las armas de las que disponemos».

La retrica blica, las comparaciones fuera de lugar (Hungra lo hizo este domingo trazando un paralelo entre la Comisin y la URSS), el ruido, han recibido la callada por respuesta. Las instituciones europeas han optado por ponerse, al menos en las primeras horas, de perfil. Hubo un debate especfico sobre el tema el pasado jueves en el Consejo Europeo, entre los lderes de los 27, y all Ursula von der Leyen ya dijo lo que tena que decir. Como hizo en la vspera ante el pleno de la Eurocmara. Entrar ahora al trapo, explican fuentes comunitarias, servira de poco.

Bruselas y Varsovia llevan meses, aos, negociando y peleando. A veces en pblico y a veces, las ms, en privado. El arsenal a disposicin de las instituciones comunitarias es muy limitado, porque ms all de los procedimientos de infraccin, los recursos ante el Tribunal de Justicia de la UE y el ‘botn nuclear’, el Artculo 7 de los tratados (que permite en ltima instancia dejar a un pas incluso sin voto en el Consejo, pero que requiere una unanimidad que Hungra impide) no hay gran cosa. O no la haba. Desde enero de este ao est aprobado ese mecanismo de condicionalidad, que permitir congelar fondos de quien no respete el estado de derecho. Y adems, la Comisin tiene bloqueado el Plan de Recuperacin polaco, el documento necesario para poder optar a 36.000 millones de euros de emisin comunitaria para paliar los efectos del Covid. As que ahora la pelea ha llegado a lo importante y lo efectivo, al dinero, y eso lo cambia todo. De ah la incontinencia verbal polaca.

Morawiecki est jugando un papel. El mensaje de los lderes estos das ha sido que hay que encontrar una solucin, que no puede haber un desafo al orden jurdico continental. No quieren pelea y abogan por un compromiso. El primer ministro lo sabe y trata de elevar su posicin negociadora al mximo antes de las cesiones. En la entrevista con el diario britnico usa grandes palabras e imgenes, amenaza, advierte. Pero tambin da pistas. Su precio empieza por algo muy concreto: que la UE d marcha atrs y retire la peticin de que haya una multa diaria a Polonia hasta que haya implementado de verdad todas las sentencias del TJUE sobre independencia judicial. «Esta sera la cosa ms sabia que puedan hacer, no se habla con una pistola en la cabeza. Esta situacin crea una relativa falta de apetito por cualquier otra accin», dice Morawiecki.

Es una peticin clara y concreta, como su oferta en realidad. «Ahora mismo estamos en el proceso de ultimar los detalles de la legislacin y buscando una mayora para esto», dice en la entrevista. «La legislacin se est cocinando, y durante las prximas semanas, creo que hasta fin de ao a ms tardar, presentaremos esta legislacin y seguiremos adelante con el procedimiento», apunta entre mucho ruido. Quid pro quo.

La Comisin tiene un papel delicado. La presidenta Von der Leyen cree que no ha recibido el apoyo suficiente de los jefes de Estado y de Gobierno. Entiende los recelos de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo y organizador de la cumbre, que teme un debate muy txico y prefera evitar roces, pero al mismo tiempo exige respaldos para poder ir al choque si es necesario. Dicho eso, no quiere convertir la cuestin en una lucha en el barro, porque no es su estilo, ni el de la Comisin, y porque all tiene poco que ganar. Su sistema son las normas, los abogados y las negociaciones eternas. De aqu que no hubiera hoy una respuesta a la boutade de la tercera guerra mundial, especialmente delicada cuando se traza el smil entre un polaco y una alemana. «La UE es un proyecto que ha contribuido de forma muy exitosa al establecimiento de una paz duradera entre sus estados miembros, no hay lugar para pensar en guerras entre estados o entre ellos y las instituciones que son comunes y compartidas ni para esa retrica», se limit a decir Eric Mamer, portavoz jefe de la Comisin.

Es inevitable que en los prximos das haya comentarios, pero Bruselas quiere conservar el ritmo, no jugar con las reglas polacas. De ah el silencio impuesto hoy a todos los niveles. La salida es muy complicada tanto legal como polticamente. La posicin de Morawiecki y el PiS deja muy poco margen a la Comisin, pero si algo ha enseado una dcada de crisis es que no se puede acorralar a un Estado Miembro, porque los resultados inesperados, e indeseados, estn a la orden del da. En forma de referndums como el griego, rupturas como la britnica o enquistamientos como el hngaro. Y es un fenmeno contagioso e incontrolable.

El dinero es un arma poderossima y la ley parece clara y juega a favor de las instituciones, que tienen que medir muy bien cada paso. «Obtendremos este dinero tarde o temprano. Cuanto ms tarde lo obtengamos, ms slida ser la prueba de que existe este tratamiento de discriminacin y dictado por parte de la Comisin Europea», lament en la entrevista el premier, en una intervencin que casi parece tener ms una audiencia nacional que internacional. Si Polonia no cumple las leyes y adems declara que el TJUE no tiene la ltima palabra no puede acceder a fondos europeos. Sera la destruccin de lo conseguido durante dcadas. As que tiene que haber una escalada. Los incentivos perversos de ceder ahora, aunque sea poco o en cosas muy concretas, son evidentes, pero los compromisos a la vista as lo exigen. Es difcil de tragar y de articular, pero casi todo parece posible, e incluso agradable, si se compara con la alternativa de la ‘guerra mundial’.

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