Donald Trump. / EFE
Donald Trump. / EFE

El presidente decide desmantelar la Oficina de Gestión de Personal, que funciona desde 1874 y cuenta con 5.565 funcionarios

Hace siglos que ronda la filosofía de que «el mejor Gobierno es el que menos gobierna», erróneamente atribuida a Thomas Jefferson, padre fundador de Estados Unidos, pero nadie la ha puesto tan en práctica como Donald Trump. Ni siquiera se sabe si la idea es suya o apropiada de su arquitecto electoral, Steve Bannon, que propugna la «deconstrucción del Estado». En cualquier caso será Trump el primero desde la Segunda Guerra Mundial en hacer desaparecer un gran departamento gubernamental.

Le ha tocado a la Oficina de Gestión de Personal, una agencia gris con pocos amigos que hace las veces de recursos humanos y maneja hasta los seguros médicos de los funcionarios. «Estructuralmente no está diseñada para tener éxito», dijo en una entrevista a ‘The Washington Post’ Margaret Weichert, directora en funciones de este departamento, para el que Trump ni siquiera ha nombrado un cargo.

Muchos creen que es el conejillo de indias para experimentar la posibilidad de seguir desmantelando servicios que acaben con el gran Gobierno contra el que advertía Ronald Reagan. Si esta agencia con 5.565 funcionarios y 2.100 millones de dólares (1.863 millones de euros) de presupuesto puede desaparecer sin pena ni gloria, abrirá la puerta para acabar con las que odian sus seguidores, como la de Protección Medioambiental.

El plan es implementar su desaparición por fases y distribuir sus funciones entre otros departamentos, sin que ninguno de sus empleados sea despedido. Simplemente se aprovecharán las bajas y jubilaciones para ir cerrando huecos y se asignarán los que queden a otras agencias.

Reasignar tareas

La Casa Blanca ni siquiera tiene una estimación de cuánto se ahorrará con su desaparición. De hecho, pide 50 millones de dólares (44 millones de euros) adicionales al Congreso para llevar a cabo la tarea de desalojar el edificio y reasignar las tareas. Trump siempre podrá decir que la idea no es suya. En privado, el Gobierno de Obama ya lo discutió, tras un escándalo de pirateo informático que expuso la información privada de veinte millones de funcionarios.

Tampoco será el primer país en hacerlo. En España, Rodríguez Zapatero hizo desaparecer dos carteras -Igualdad y Vivienda- en una remodelación de gobierno que, a diferencia de la de EE UU, respondía a una severa crisis económica. Con todo, el Ministerio de Igualdad tenía apenas dos años de existencia, en comparación a la trayectoria de la OPM, que se creó en 1978 como heredera de la Comisión de Servicio Civil, fundada en 1874. El mayor sindicato de funcionarios ha advertido que la decisión resultará «desastrosa», porque esta agencia prácticamente toca todos los departamentos del Gobierno.

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