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La directora estadounidense y santo y sea del cine independiente cierra la competicin oficial del Festival de Cannes con una fbula alrededor del mundo del arte tan brillante e irnico como delirante y feliz

Michelle Williams y Kelly Reichardt en la presentacin de ‘Showing Up’ en el Festival de Cannes.VALERY HACHEAFP

Hace aos, quiz dcadas, que Kelly Reichardt mantiene una lucha callada contra cualesquiera de las formas que adopta el lugar comn, la frase hecha o el simple exabrupto. Cada una de sus pelculas desde antes incluso de la magistral y dolida ‘Old joy’ (2006) es una refutacin tanto de la manera industrial de hacer el cine como de los esquemas gastados de los gneros. La forma elegante con que en dos pelculas (‘Meek’s Cutoff’ y ‘First cow’) reformul las claves del western ya le han valido para siempre un lugar de excepcin en la parte que importa de los manuales de cine: la an no escrita.

Por eso sorprende que su primera participacin en el manual por excelencia del cine de autor (eso es la seccin oficial de Cannes) sea precisamente ahora. Digamos que el festival con plaza en la Croisset llega muy tarde. Pero, sea como sea, bienvenido sea. Quiz por ello, la Quincena de los Realizadores no ha podido por menos este ao que otorgarle la preciada Carroza de Oro a la vez que daba tratamiento de clsico moderno a la citada ‘Meek’s Cutoff’.

Desde esta perspectiva, si se quiere maximalista, el que la cineasta nacida en Miami haya elegido (o le hayan elegido) una cinta como ‘Showing up’ puede parecer una decepcin. ‘Showing up’ es desde el primero de sus segundos una cinta mnima, minimalista, quiz slo una miniatura. Se dira que antes que nada es un ensayo divertido que una de esas obras tan cargadas de intenciones, subtextos y dispositivos que tanto entretienen a la crtica conspicua. Y, sin embargo, se antoja muy difcil no rendirse a su encanto, a su brillo precisamente diminuto. No todo tiene que ser ‘Top Gun en llamas’.

La pelcula cuenta en forma de fbula la crisis de una artista a la que da vida con la precisin desusada de siempre Michelle Williams. Siempre ella. Se trata de la cuarta colaboracin de la actriz con la directora despus de ‘Wendy and Lucy’ (2008), la dos veces citada ‘Meek’s Cutoff’ (2010) y ‘Certain Women’ (2016). Justo antes de una exposicin, la protagonista, que es ceramista, se las ve con un caos cotidiano y desmedido que incluye una paloma con el ala rota, una madre posesiva y neurtica, un hermano con serios problemas mentales, un padre caradura y una vecina insoportablemente feliz. Tampoco es que ella se encuentre muy bien.

Con estas piezas, Reichardt vuelve a componer una pelcula (que es tambin puzle) transfonteriza y muy transgnero. Es comedia sin renunciar a la tragedia de una porcelana que se quema; es cuanto moral, pero descaradamente libertino, y, sobre todo, es una fbula de animales que, despus de ser atacados por un gato, acaban por curarse. De eso se trata: la vida es una enfermedad incurable que, de tanto en tanto, echa a volar.

Lo dicho y por resumir, no es la mayor y ms apabullante pelcula de Kelly Reichardt, pero a quin le importa? En una palabra: una miniatura preciosa. Bueno, en dos palabras.

Y a su lado, y como socio del fin de fiesta, ‘Un Petit Frre’, de Lonor Serraille. La directora de ‘Bienvenida a Montparnasse (Jeune Femme)’, galardonada con la Cmara de oro en 2017, se lanza a un trptico sobre la inmigracin francesa en el cuerpo de una madre y dos hijos desde los aos 80 a nuestros das, desde Costa de Marfil a Pars. Digamos, y si ponemos el trabajo de la francesa al lado del de la americana, Serraille quiere ms. Por su pelculas pasan generaciones, pesares, el racismo del imperio colonial y el dolor persistente de una mujer (adems del de la regla) en medio del patriarcado.

La gracia y virtud estn en que, pese a la mucha aspiracin, la pelcula se mantiene en todo momento a ras de suelo, a flor de piel, bien pegada a las retinas. Fallida por momentos, errtica e incomprensible otros, pero siempre provocativa e inclasificable. Es cine grande desde la consciencia de lo pequeo que somos. El resultado es una cinta atrevida, surrealista, desquiciada y, por encima de todo, libre.

Ahora slo falta que ‘Close‘, de Lukas Dhont, se lleve la Palma de Oro entregada jams, o casi, a un director tan joven.

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